El páncreas es una glándula que mide entre 15 a 20 centímetros de largo y se ubica en el abdomen, rodeado por el estómago, el intestino delgado, el hígado, el bazo, y la vesícula biliar.

Tiene dos funciones principales, la función  exocrina y la función endocrina. Las células exocrinas del páncreas producen enzimas que ayudan a la digestión. Cuando los alimentos ingresan al estómago, las glándulas exocrinas liberan enzimas  en la primera parte del intestino delgado (duodeno), donde las enzimas ayudan en la digestión de las grasas, los carbohidratos y las proteínas de los alimentos.

La segunda función del páncreas es la función endocrina, que envuelve la producción de hormonas, siendo las dos hormonas pancreáticas principales la insulina y el glucagón.

La insulina sirve para BAJAR el nivel de glucosa en la sangre (glucemia)  y además es la causante de almacenar dicho elemento como grasa o como energía, mientras que el glucagón lo AUMENTA. Juntas, estas dos hormonas principales trabajan para mantener el nivel adecuado de glucosa en la sangre.

Como todos los seres humanos, nuestro organismo consume una gran cantidad de energía, proveniente de la digestión de los alimentos que consumimos. Principalmente los carbohidratos, luego las proteínas y las grasas son metabolizadas en nuestro organismo para producir diferentes tipos de azúcar, la cual es la fuente básica de energía para nuestras células.

Es así como la insulina juega un papel fundamental permitiendo que las células de nuestro organismo capten y utilicen el azúcar disponible en la sangre (glucosa) obteniendo energía para su funcionamiento, sin embargo, en los casos de sedentarismo los músculos poseen una tasa de actividad muy baja lo cual afecta la capacidad de sus células de recibir y utilizar la insulina lo que conlleva a un aumento de los niveles de azúcar en la sangre, el cuerpo al percibir esto aumenta la producción de insulina para intentar normalizar la glicemia, pero con el mismo nivel de actividad muscular el resultado será siempre el mismo, por ende pueden surgir enfermedades, como la Diábetes  o la Hiperglicemia.

Si alguno de estos mecanismos vitales falla el cuerpo humano comienza a resaltar unos síntomas que se relacionan con el hambre constante  y la sed incontrolada. En cambio si existe un incremento exagerado de la glucosa, el individuo padecerá constantes ganas de orinar para poder eliminar esta sustancia sobrante. Otro de los síntomas en ambos casos es un molesto dolor de cabeza acompañado de nauseas.