La columna vertebral es el eje central de nuestro cuerpo, está situada en la parte posterior y central de la espalda extendiéndose desde la base del cráneo hasta la pelvis. Al igual que en una casa o edificio, la columna es la estructura que da soporte e impide que toda la estructura en conjunto colapse al suelo.

Está formada por los huesos llamados vértebras (en total son 24) entre los cuales existe un anillo de cartílago muy resistente llamado disco intervertebral comúnmente conocido solo como disco, este funciona como un cojín o amortiguador que absorbe la presión entre estas y permite el movimiento, además es el responsable de dar la forma anatómica a las curvas naturales (y totalmente necesarias) de nuestra columna vertebral.

En tanto conservemos las curvaturas anatómicas normales todo estará en equilibrio perfecto, sin embargo, diariamente sometemos a nuestra columna a malas posturas mantenidas lo que ocasiona  excesos de tensión y presión que afectan directamente a toda la estructura.

La mala postura es la principal causa de la pérdida de las curvatura vertebral y con ella se origina el exceso de tensión muscular y el exceso de presión que soportan los discos vertebrales.

En la gran mayoría de los casos se debe a la mala posición al sentarse como ocurre en muchas jornadas laborales, o estar demasiado tiempo de pie, por lo cual y debido a la fatiga, se adoptan malas posturas que luego terminan siendo definitivas en nuestra actitud postural diaria y día a día se manifiesta por dolor y tensión muscular. De mantenerse en el tiempo este desbalance postural ocasiona excesos de tensión y presión que afectan directamente al disco intervertebral disminuyendo su altura, su flexibilidad y afectando otras estructuras como las raíces de los nervios, las articulaciones de las vértebras, los músculos y ligamentos por nombrar solo los más básicos.

Es así como las malas posturas al sentarse y al estar de pie pasan a ser nuestras posturas diarias, por lo cual día a día nuestro cuerpo sufre los excesos de presión que ocasionan desgaste, tensión e inflamación de todas las estructuras blandas.

 

El realizar actividad física regular mantiene nuestra fuerza muscular por lo cual tendremos mayor estabilidad para dar soporte y posición correcta a nuestra columna y a todo nuestro cuerpo, además realizar estiramientos mantiene un nivel óptimo de elasticidad y flexibilidad manteniendo asi la movilidad de todas nuestras articulaciones.

Si es tu caso o si sientes algún tipo de tensión, presión o sensación de pesadez o incomodidad en cualquier parte de tu espalda, es hora de prestarle atención, pues algo tan sencillo en inicio puede complicarse y generar problemas mayores a futuro.

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